17 noviembre 2006

Curso de doma con Martín Hardoy

Javier montando un potro recién domado siguiendo instrucciones de Martín Hardoy
Katia dirigiendo un caballo con riendas largas ante Martín Hardoy
No es raro que a estas alturas del año chilenas y chilenos nos veamos atrapados en una vorágine de tareas, pareciera que con noviembre aparecen como callampas los cursos, congresos, diplomados de última hora y otro tanto hacen las celebraciones, entre lo programado y lo imprevisto se nos pasan los días casi sin darnos cuenta, como no soy una excepción aquí estoy en la misma espiral de afanes. Pero el entusiasmo de contar lo vivido puede más que la turbulencia de los días.
A fines de octubre participamos Javier y yo en un curso de doma racional de caballos con Martín Hardoy.
El escenario: Polpaico, el fundo de los Donoso, una familia que desde siempre se ha dedicado a la cría de caballos chilenos. En casa de Rosario Donoso, alumnos de las más variadas edades, profesiones y experiencias con los caballos.
La gracia de participar en un curso con Martín está centrada en gran medida en él mismo. Cualquiera diría que es un argentino atípico, porque tiene una cierta humildad que no responde al conocido prototipo de nuestros vecinos porteños.
Martín tiene encanto, garbo, pero sobre todo tiene la gracia de conocer a cabalidad lo que hace, es un verdadero maestro de los caballos, tiene el conocimiento cabal que le dan los años de praxis y estudio, por otra parte la maestría para trasmitirlo, es un gran comunicador, y su palabra está permanentemente enriquecida de cultura, de física y de ciencia. Verlo trabajar con los caballos y escucharlo es siempre una delicia porque transmite su saber con sencillez, con ejemplos claros y demostraciones eficaces.Tres días en Polpaico se pasaron volando, aprendimos muchísimo y disfrutamos aún más de la sapiencia de Martín, de su habilidad, paciencia y dominio de todo lo relacionado con los caballos.

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